
La matanza en Blacksburg, en que un traumado chico coreano dió muerte a 32 personas, la mayoría jóvenes estudiantes de la universidad Virginia Tech, deja varias cosas al análisis. Una de ellas es tratar de entender la siembra que puede haber en el corazón de un niño inmigrante producto del racismo exacerbado y del clasismo de los norteamericanos, cosas que pueden llegar a ser detonantes de consecuencias insospechadas, tal como ocurrió en esta oportunidad. Por otro lado está la facilidad con que la gente puede adquirir armas en esa nación, como quien compra chicles en el almacencito del barrio y, por último, está el hecho de saber que este jovencito asistía de pequeño a la iglesia y tenía la imágen de un dios traumante y legalista y no de un señor amoroso y libertador. ¿Que opina usted?